sábado, 4 de febrero de 2012

Proyecto: Inside Emo


Introducción

Voy a comentar cómo viví personalmente el extraño suceso que ocurrió hace unos cuatro o cinco años y que ha sido el desencadenante de este proyecto personal de investigación musical: el boom del emo. Situación: 18 años, rock bar, camiseta de Burzum, calimocho, buena música y partiéndome el culo. Los canis no llegaban a bachillerato, así que no había nadie a quien odiar. De repente un verano llegaron ellos. 14 años, flequillos oblicuos, maquillaje en exceso, piercings labiales, ropa ancha con otros colores aparte del negro... Te enteras de que son “los emos” y que escuchan “música depresiva” y de que llevan un rollo de incomprendidos y de potenciales suicidas, y te cuentan que acostumbran a cortarse los brazos y a hacer quedadas para liarse entre ellos, sin importarles el género.

“Ahm...” fue mi reacción. Y a otra cosa. No despertaron en mí el odio visceral, como a la mayoría de mis compañeros. Acepté la situación y a seguir bebiendo que se enfría el tequila.  Sí que tenía una vaga curiosidad (curiosidad que jamás se verá saciada, y menos ahora que el movimiento está más muerto que Dillinger), ¿de dónde coño habían salido estos?, ¿a qué se dedicaban?, ¿qué música escuchaban?, y un sinfín de preguntas. Yo soy así, los fenómenos sociológicos frikis me gustan.


Luego la realidad es la misma de siempre. Tuve la oportunidad en hablar con un par de emos y preguntarles cosas, y la conclusión siempre era la misma: son críos, gente joven, personas normales y corrientes que quedan y salen para beber y pasárselo bien. Hacían las mismas mierdas que nosotros, solo que con otra música y otra ropa. No había magia ninguna. Y esto mismo se puede extrapolar a cualquier tribu urbana. Cambian la ropa, la música, las drogas y los sitios, pero todos hacemos en esencia las mismas mierdas. Eso.


Escuchando emo

Recientemente visité el blog de /mu/ essentials, altamente recomendado, en el que se pueden encontrar tablas con gran cantidad de discos esenciales por género. Encontré dos que me resultaron curiosas: Essential Emo y Essential Screamo. Me acordé con nostalgia de aquel boom, ya lejano y o decidí iniciar este proyecto. Ya acabado el movimiento (digo yo, porque ya no veo emos los sábados por la noche ni se habla de quedadas emo y tal) es hora de responder a esas preguntas que te daba cosica plantearte con 18 años, una edad especialmente autodestructiva y pasota. Entre los Essentials y Wikipedia elaboré una lista de 13 discos que abarcaban bastante bien todas las épocas y generaciones del emo. Alguien que haya vivido la escena a lo mejor no estará de acuerdo, pero es la mejor síntesis que he podido hacer (tengo vida, tampoco voy a dejarme los cuernos en esto). La lista de discos que conforman el proyecto Inside Emo son:

*Embrace “Embrace”
*Rites of Spring “End on End”
*Cap'n Jazz “Analphabetapolotology”
*Sunny Day Real Estate “Diary”
*Texas Is the Reason “Texas Is the Reason” (EP)
*Christie Front Drive “Anthology”
*Mineral “The Power of Failing”
*Brand New “Deja Entendu”
*Taking Back Sunday “Tell All your Friends”
*The Get Up Kids “Something to Write About”
*City of Caterpillar “City of Caterpillar”
*Orchid “Chaos is Me”
*Pg. 99 “Document #8”

Los escuché todos, uno a uno. La primera sorpresa es el hecho en sí de haberlos escuchado, ya que en la época del “boom emo” las nuevas responsabilidades de la vida universitaria, la mentalidad de desfase y despreocupación de fin de semana, y sobre todo la presión social (repito: los emos eran constantemente odiados y vilipendiados) hacían que fuera impensable llevar a cabo una cosa así. Mi otra sorpresa fue que, efectivamente, en esta lista hay buenos discos. ¿Los emos escuchaban música buena? ¿el emo es un buen género? ¡Venga ya! Pues esto viene relacionado con una tercera sorpresa (o no tan sorpresa) que desvelaré al final del artículo, como colofón.

No voy a entretenerme comentando uno a uno los discos, así que hablaré a grandes rasgos.


1ª Generación: Embrace y Rites of Spring


Aquí empezó todo, a mediados de los 80, según nosequién. Estas dos bandas provenían de la escena hardcore punk. Concretamente, el líder de Embrace, Ian Mackaye es uno de mis ídolos, el que fuera previamente cantante de la genial banda Minor Threat, y posteriormente líder del grupo de post-hardcore Fugazi (junto con Guy Picciotto de Rites of Spring). A estos dos grupos se les colgó la etiqueta de “emocore”, cosa con la que ninguno estaba de acuerdo, y les parecía una soberana gilipollez. Esta costumbre de los artistas de no aceptar la etiqueta de “emo” se extiende hasta nuestros días.

Pese a que estas dos bandas de Washington se alejaron en general del sonido hardcore punk de Minor Threat, Bad Brains o Misfits, aún permanecían las voces desafinadas, sólo que esta vez a un ritmo menos frenético, menor distorsión y canciones algo más largas y elaboradas. Embrace sonaban algo más melódicos que Rites of Spring. “Embrace” y “End on End” recopila todo el material de ambas bandas. No duraron mucho, aunque según parece prendieron la mecha de una cosa rara que estaba surgiendo.

Son dos discos frescos, originales y esenciales para analizar el cambio de sonido que hubo tras la explosión de hardcore punk de la mano de dos de sus primogenitores más importantes. No obstante, se puede hacer pesado escuchar los discos del tirón.



2ª Generación: Cap'n Jazz



Éste es un ejemplo de banda rara y exclusiva. “Analphabetapolotology” vuelve a ser, como en el caso de “End on End” una antología con todo el material grabado de la banda. Estos me han gustado bastante. Hacen un uso bastante bueno de los crescendos y muchas de las partes de sus canciones parecen jams improvisadas al más puro estilo de los 70. La primera vez que me ha atraído un grupo indie.


2ª Generación: Sunny Day Real Estate, Texas is the Reason, Mineral y Christie Front Drive


Estas tres bandas se encuentran en mi tope de asimilación del rock-indie. Suenan MUY emos, en el sentido de cómo nos imaginamos el emo. Voces muy adolescentes, con ese timbre de voz casi odioso, pero que viene al pelo con este tipo de música. Chicos flacuchos, despeinados y con camisetas blancas con un estampado raro gritando sobre lo asquerosa que es la vida porque mis padres no me entienden. Obviamente, estas bandas no son así, pero SUENAN así. No sé si me explico. Son como uno se imagina que es la música emo sin haberla escuchado. No decepcionan, ahora que gusten es otra cosa. Yo las tolero. Texas is the Reason son los más fuertes, y Mineral son los más flojos (en cuanto a sonido, no a calidad), apenas explotan la distorsión (hay quien da a esta banda especial importancia en la escena emo). Rock indie, ni más ni menos.



3ª Generación: Taking Back Sunday, Brand New y The Get Up Kids



Por otro lado, están las que no aguanto. Particularmente estas tres bandas me aburrieron mucho, y en algunos casos como en de Taking Back Sunday, estuve a punto de ahorcarme en un olivo. Se aprecian algunas cosas en común: la influencia del punk rock á la Green Day (cosa que no ocurría en ninguna de las anteriores) y que estos discos tienen mejor producción. Desaparecen los pasajes relajantes y jams de improvisación para convertirse en un punk rock simplón que podría estar en los 40 principales perfectamente. Casualmente, estos grupos coinciden con la que llaman “Tercera Generación” del emo (2000-2009, según Wikipedia), así que se conoce que en ese momento se encochinó la cosa.

Screamo: Orchid, City of Caterpillar y Pg. 99




Estas sí. Definitivamente me gustan porque me gustan los sonidos fuertes, sucios y caóticos. Especialmente Orchid. “Chaos is Me” es un grandísimo álbum (y no cuesta nada escucharlo porque dura en total 18:34 minutos). Llama la atención que, a diferencia de las anteriores bandas, los grupos de screamo sí que parecen crear un sonido nuevo. Algo entre el grindcore y el hardcore punk que no podría definirse con una combinación de géneros como pasa con las anteriores, necesita una palabra nueva.


Conclusión

Y con esta última reflexión sobre el screamo llego a la que era la tercera sorpresa que me llevé, y con la que acabo el artículo: el emo, musicalmente, no es nada. No existe. Todas las pistas llevan a esa conclusión. Los artistas siempre rechazaron el género, y analizando fríamente los grupos desde Embrace hasta Mineral, todos están entre el indie, el hardcore punk y el post-hardcore. No es necesaria en absoluto la etiqueta “emo” para definir su música por lo que no hay que creer en absoluto que exista la “música emo” como tal. Sí existe como música de diversos géneros asociada a una escena social. Pero no se pueden definir los aspectos del “género emo” porque no existe eso.
Por último aclarar, por si algún entendido lee este artículo, que evidentemente me han faltado algunas bandas importantes por escuchar, como Thursday, Jimmy Eat World, A Static Lullaby, Jawbreaker, American Football o Silverstein. Quedan en mención para que los lectores lleven a cabo su propio proyecto Inside Emo y establezcan su propio criterio y sus conclusiones. Yo me quedo satisfecho de haber encontrado grupos buenos y de haber saciado un poco la curiosidad de esta escena que, lo queramos o no, va a ocupar un espacio en la historia de nuestras vidas.

Nota: Me gustaría hacer una mención a lo que me ha costado encontrar fotos de niñas emo que no parecieran pendones desorejados. En serio, qué asco...

domingo, 23 de octubre de 2011

Fundamentos de marketing para palurdos sin alma

A ver, yo en mi puñetera vida me he leído un libro de marketing. Pero gracias a las cadenas privadas de televisión puedo decir que he visto muchísimos anuncios en mi vida. De hecho, si contamos las horas totales que hemos pasado frente a la tele, ¿podríamos asegurar que hemos visto más programación que anuncios? Puede que sí, pero por un estrechísimo margen... Total, la hostia de anuncios. Y uno se da cuenta de cosas, que en principio no parece tener lógica pero que funcionan. Te consiguen vender la moto quemada hablándote de nubes y magia. ¿Por qué? Analicemos algunos casos.

Todos conocemos al hijo de puta este. Pues bien, la pregunta del millón y que nadie parece plantearse: ¿qué cojones pinta un payaso en un sitio donde te dan hamburguesas y patatas fritas (y no las mejores del mundo precisamente)? Pues bien, la respuesta a ésto es la misma a por qué Macdonald's es lo que es, y Bar Casa Miguel es el sucio bar de la esquina de tu calle, donde también te ponen hamburguesas y patatas, más café y un chatico de vino de Bullas si le has caído bien a Miguel o si llevas un escote generoso. Ronald Macdonald, la gran M, los colores rojo y amarillo, la música, esos mensajes de magia e ilusión... joder, está clarísimo: no te están vendiendo el producto en sí (la puta hamburguesa con patatas), te están vendiendo UN MUNDO.

¿Cuál es la sensación que da ver el castillo de Disney, los personajes y todas las cosas marcadas con el clásico logotipo de la cabeza de Mickey? Joder, es un mundo aparte, otra realidad, una abstracción, un mundo muchísimo menos rancio que la vida real, donde te tienes que levantar todas las mañanas para ir al curro y tienes que pagar una hipoteca. Ese es el truco. ¿El producto?, ¡qué más da lo que sea! Tienes que lograr que el cliente se abstraiga de la realidad para que le guste tu producto, y tienes que hacerle sentir formar parte de esa nueva realidad para que vuelva a comprar tu producto. McDonald's, Burger King, Disney, Nespresso, Häagen Dazs, Ikea, Nintendo, Apple... El mensaje publicitario de estas empresas trasciende del mero producto. Quieren adentrarte en su mundo, y quieren que formes parte de él. Y cuando lo consigas, tu producto (que, al fin y al cabo, es lo único que existe de verdad) se venderá solo.

Explicado un poco el concepto, ahora viene la segunda parte: la crítica y el insulto indiscriminado. Todo esto que he mencionado antes se va cada vez más al traste para dejar paso a la nueva publicidad: la publicidad sosa y sin carisma, la publicidad mala porque sí. Acuso a los publicistas y técnicos de marketing actuales de ser subnormales profundos. De ser unos ineptos, vagos, e ignorantes que parece que no han visto la tele en su vida. De no haber aprendido nada en su carrera de mierda, de no tener fe en su trabajo ni en la empresa para la que trabajan. De no importarles tres mierdas la gente que tiene que sufrir todos los días un mal trabajo suyo. De haber descartado completamente a los niños como público y haberles despojado del pequeño espacio que tenían en la publicidad y en la televisión en general. De haber puesto de moda ser malo en tu trabajo, hasta el punto de premiar los malos trabajos, tratándonos de convencer de que son artísticamente novedosos y nosotros no lo entendemos porque somos unos paletos ignorantes chapados a la antigua. 

Todos sufrimos cada día cosas como esta, esta, estaesta y esta. Analizad la psique de la persona que se le pudo ocurrir ideas tan mojigatas y sin gracia como éstas. Digámoslo claro: estos anuncios son fruto de mentes subdesarrolladas, de neopijos catacócteles que no han tocado un libro en su puta vida, de tontos del culo que les importa tres huevos la cultura y han terminado haciendo una santa mierda de lo que antes era la publicidad: arte. Subnormales profundos. Cualquiera de nosotros, aunque no hayamos estudiado publicidad, podríamos hacer anuncios mil veces mejores que éstos Y LO SABEMOS. Que no me quieran convencer de que es una "nueva tendencia" o mierdas así. Son malos. MALOS, te digo.

Como una vez que empiezo no sé cuándo acabar de insultar (porque es que no hay derecho, lo inútiles que son), mejor corto de golpe y acabo esto con algo así: El marketing, ese gran mundo... (ale).

jueves, 22 de septiembre de 2011

Wonceptos (I)

Aquí está una de mis nuevas iniciativas, mi granito de arena para hacer de este mundo un lugar más inhóspito. Bueno, en realidad no es iniciativa mía, es una copia cutre y gitana de lo que hace el cómico Miguel Noguera en su espectacular Ultrashow: se le ocurre una serie de ideas absurdas, y las cuenta. Así, en ristra, sin guión ni nada. Siento la necesidad urgente copiar (para qué vamos a usar otra expresión hipócrita como hacer tributo) a este hombre, dada la actual crisis del humor en España. Desde aquellos Eugenio, Gila, Faemino y Cansado, etc. no ha habido nada original en cuanto a materia humorística. Yo me cago en El Club de la Comedia y en la Paramount Comedy. Los monólogos son todos una mierda, una ilusión televisiva, una falsa sensación de que algo hace gracia. Y el Ultrashow es un soplo de aire fresco, algo natural, el surrealismo más puro, un ejemplo a seguir.

Dicho esto, empiezo: 
  • Que exista un tipo de matrimonio alternativo basado en el odio, en vez de en el amor. Ser legalmente la anti-pareja de alguien. Vincularse a una persona y a su familia legalmente por el odio. También habría una equivalencia a la relación sexual en la anti-pareja. Sería como una paliza, pero no como las de la calle, no se trata de luchar para ganar al otro, se trataría de sufrir los dos. Igual que en el sexo hay placer recíproco, en esta relación habría dolor recíproco. No es una paliza, es otra cosa.
  • Que mientras te estén violando aparezca la Tardis. Que se asome el Doctor y diga “Ups, me equivoqué de año”, y se vuelva a ir. Te quedarías un poco... "joder, ayúdame, ¿no?". No, al Doctor le das igual. Tiene otras cosas. Y el violador también se quedaría un poco pillado y no sabría si seguir.
  • Que los cromos repetidos de la Liga 95-96 que tu madre guardó en el trastero cobren vida clamando venganza. Venganza por haber sido abandonados y olvidados, y no haber formado parte nunca del álbum.
  • Un superhéroe que dispara sangre. La suya. Cuando lleva un rato luchando se pone pálido y se tiene que sentar. El caso es que a pesar de ser inútil y débil, la gente lo quiere y lo reconoce como héroe y salvador de la ciudad, y tiene su fe puesta absolutamente en él.
  • No acordarse de cómo dormir. ¡Joder, no te acuerdas de cómo se hacía!
  • Que mientras viajas en avión por el Pacífico veas dos piernas gigantes en el horizonte. Que el piloto anuncie por el altavoz que es Dios. Estás viendo a Dios, joder.
  • Que haya una especie de “nacionalismo kebab”. Que todos los locales de kebab tengan muchas banderas, uniformes, fotos de líderes fundadores... y que tú por otro lado critiques esa parafernalia dictatorial y no crees que debas ir a esos sitios, pero por otro lado... es la única forma de comer kebab. Y te gustan mucho los kebabs, tienes que pasar por el aro.
  • Celebración de los “anticumpleaños” durante el primer año del bebé. P.ej.: Anti-50, en el 1/50 del año, etc...
  • Economía binaria: o tienes 0 o tienes 1. Desaparece la acumulación de bienes y la deuda. No puedes tener cantidades negativas. No puedes tener 2. Si alguien te debe 1, tienes que esperar a tener 0 para que te lo puedan devolver. Sería raro.
  • Un lenguaje basado en la importancia de la palabra NO. Un SÍ puede ser dos NO. El NO es la base de todo. Que cualquier palabra se pueda expresar mediante una serie de NO. Por ejemplo, que 117 "noes" signifique "pájaro", y mierdas así. Tendría su lógica.
  • Dendropaparazzi: un paparazzi de árboles. Un tío que espíe árboles, les haga fotos y escriba artículos raros y sensacionalistas sobre esos árboles. Y se queje de lo duro y lo mal pagado que está  su trabajo.
  • Cirugía estética interna. Aumento de páncreas, etc. El hecho de tener complejo de tener el estómago grande, o el intestino corto.
  • Hippies de blanco y negro. No en escala de grises ni nada, sólo en blanco y negro. No hay colores, cosa rara en un hippy. Además tienen ideas deprimentes y misantrópicas, pero se las toman como con el humor y la felicidad que caracteriza a los hippies.
  • El punto de vista del señor de la bicicleta que nos imaginábamos de niño corriendo paralelo al coche y saltando obstáculos. ¿Qué pensaría ese ciclista? Joder, lo obligábamos a saltarlo todo. Incluso se chocaba con los postes de luz y seguía corriendo paralelo. Ese hombre sufría.
  • Ultracadáver: Un cadáver que siempre ha estado ahí. Siempre se le recuerda en el mismo sitio. Nadie ha sentido la necesidad de quitarlo nunca. Forma como parte del paisaje, de la naturaleza del sitio. Es un cadáver.
Ya está. 15 wonceptos están bien, tampoco vamos a empacharnos el primer día.

miércoles, 17 de agosto de 2011

El error del "pavo"

Nunca se es consciente de las etapas de la vida hasta que se sale de ellas. Atravesamos una alegre infancia, pero nunca nos gustó la idea de considerarnos “niños”; cuando decidimos cerrar el quiosco infantil y empezar a comportarnos como idiotas en la pubertad, lo hicimos porque “ya no éramos niños”. Y un buen día abrimos los ojos, nos vemos rodeados de responsabilidades y planes para el futuro y decidimos que ya está bien de fiestas, que queremos vivir. Pero rechazamos la idea de haber llegado a la madurez, ¡aún somos jóvenes! y así queremos permanecer para siempre. Por último, imagino yo que inmersos en el descanso, los achaques y el ocio de la senectud daríamos lo que fuera por volver a ser adultos productivos.

Ahora que soy consciente de aquella transición que tuve a los 13-14 años, no puedo dejar de preguntarme por qué decidí cambiar. El por qué de pasar de la vida sana, divertida y creativa de la niñez a la vida superficial y autodestructiva de la juventud. Después de aproximadamente ocho años de desconexión total con mi propio intelecto y de ingesta de estupefacientes en cantidades considerables (alcohol y tabaco, y gracias a Dios que la cosa no fue a más), volver a divertirse sanamente como antes y dar rienda suelta a la imaginación ya es poco menos que imposible. Demasiados años pensando en qué camiseta ponerme, en lo mucho que me putean mis padres, en comprar las bebidas, en tal y tal fiesta, en beber mucho y fumar mucho, en odiar a los bakalas, en las tetas de Julia, en el culo de Mariloli y en por qué no podían venir un día a mi casa las dos a tocarme la polla (eh, pero sin compromisos, que tengo que estudiar).

Y es que, aparte de las mujeres, ¿hubo algo que decidiera aceptar como parte de mi vida sin presión exterior? La ropa, la música, las copas, los cigarros, ¡nada se podía decir que me gustase en un principio! Aún recuerdo mi primera cerveza... ¡qué asco! Aún así seguí pidiendo, y la quinta o la sexta ya entró como agua. Es que, por Dios, ¿dónde se ha visto un heavy que no le guste la cerveza? Con los cigarros más de lo mismo. Y respecto a la música, diré algo que en 2003 me hubiera costado la vida: Korn, Linkin Park y Limp Bizkit son una mierda. Ska-P, Extremoduro y Marea también. Nunca los he aguantado, pero de alguna forma me convencí de que me gustaban porque era la moda, era “mi rollo” (luego llegaba a mi casa y me ponía a los Beatles y a Frank Zappa).

Lo que SÍ era seguro que me gustaba: jugar a los tazos y al Pokémon azul, los Bugles 3D, el kilométrico Boomer, el danone de Macedonia, el Cola Cao, el Club Megatrix, y sobre todo dibujar y escribir historias fantásticas. Cuando alguna vez intento conectar con aquel yo inocente, creativo y sano me acuerdo de que he quedado con Fulanito para tomar café, o que tengo que estudiar para tal examen, o simplemente me he levantado un poco traspuesto y no tengo ganas. Y uno mira al techo y simplemente se siente incapaz, y abandona.

Mi conclusión de todo esto es que la adolescencia es un gran error. Un error que, en mayor o menor medida, a todos nos llega. Abandonar lo que nos satisface (desde juguetes hasta amigos) para satisfacer a los demás, ¿hay algo más absurdo? Empezamos a ser quien no somos, a hacer cosas que no nos gustan, y poco a poco ese nuevo yo superficial, vicioso e imbécil se diluye con nuestro yo original (el niño) y se crea el organismo bobo y bipolar que somos todos ahora. La pubertad es un error, y la necesidad espontánea de satisfacer a ese “yo adolescente” (por ejemplo, el impulso de pegarse una borrachera al terminar los exámenes) es una secuela permanente de ese error. Y ya que no podemos volver atrás, tampoco tiene sentido que sigamos alimentando a ese adolescente que llevamos dentro y que tantas broncas y malos tragos nos ha hecho pasar.

Nuestro “yo adulto” tomará tarde o temprano las riendas de la vida. Si queremos ser felices de verdad, debemos dar de comer y dar rienda suelta al niño para que juegue a gusto. Pero al adolescente autodestructivo, a ser posible, ni agua. Bastante ha hecho ya.

domingo, 29 de mayo de 2011

Reseña: KAMPFAR - “Mare”

Kampfar es una de las bandas referentes del Pagan Black Metal noruego. Desde su clásico EP “Kampfar” (1995) pasando por su indispensable “Mellom Skogkledde Aaser” ('97), y mi favorito, “Fra Underverdenen” ('99). Cuando uno escucha su último trabajo “Mare”, lo hace un poco alerta por la portada. Ya no es la típica montaña bajo un cielo nocturno, o una colina escondida en la niebla. Y si os digo la verdad, no he conseguido descifrar lo que es. El caso es que todos hemos visto un montón de grupos que de un año para otro cambian su logo, las portadas de sus álbumes, y finalmente comprobamos horrorizados que también han cambiado su estilo.

En esta ocasión, traigo buenas noticias: Kampfar sigue molando. Conservan la esencia de sus primeros trabajos, pero con dos matices que destacan: 1) La producción. Es de cajón. Lo queramos o no, llevan 17 años de carrera. No van a seguir grabando con un cassette escacharrado... y 2) La homogeneidad en la composición. Esto sí se nota. Sus canciones ya no son largos pasajes con un montón de variaciones. El disco está compuesto por nueve cortes y el más largo es el primero, Mare, de apenas seis minutos y medio. Ha pasado tiempo desde aquella mítica Kampfar de nueve minutos. Es notable también la escasa presencia de elementos característicos del Pagan, como los compases ternarios, los interludios con instrumentos tradicionales y los coros ambientales oscuros. Por lo demás, el sonido es 100% Kampfar, y por tanto, recomendadísimo.

Algunas canciones destacadas: Bergtatt y Trolldomspakt (probablemente las canciones más Pagan del disco), y la inquisitoria Nattgang (puro Black Metal a lo "Dark Medieval Times"). Como curiosidad, el último corte es la canción Bergtatt en tonalidad mayor. Una blasfemia para cualquier género extremo, pero no deja de ser gracioso.

España, a un paso de una dictadura subnormalista absoluta

Ya no hay duda, Leire Pajín ha sido de las peores cosas que han pisado la cámara de nuestros representantes en Madrid desde los del Movimiento Nacional. Hoy he leído las consecuencias de la Ley Mordaza en los blogs y medios digitales. Se habla de represión fascista, de la Inquisición. La gente está en la calle pidiendo a gritos una democracia que nos represente, y hay quien aún no entiende esto. ¿Qué ciudadano en su sano juicio hubiera apoyado esa medida? Es un atentado contra la libertad y contra el intelecto de los españoles. A esto nos referimos.

¿Listas abiertas? Quizá, pero yo creo que lo importante no es que el pueblo confeccione la lista electoral, sino que tenga el poder suficiente para mandar a su casa a quien nos quiera silenciar, a quien quiera criminalizarnos, al que nos roba y al que nos engaña. ¿Referéndum? Sí, no estaría mal preguntar a la gente qué y qué no necesita. Esta ley por ejemplo no beneficia absolutamente a nadie. Sólo sirve para que medios trolls que se inventan la realidad se escuden todavía más en su derecho a la “libertad de prensa”, y una crítica se consideraría una discriminación y por tanto, una vulneración de la ley, con su consecuente castigo. A esto nos referimos.

Y está el que dice “ah, pues no haberlos votado”. Coño, que somos votantes pero no adivinos. Hay que ver como pijo la culpa es siempre nuestra. ¿En qué momento de la historia lograron convencernos?, ¿cuándo se blindaron los políticos de esa manera?, ¿cuándo dejamos de ser los jefes de los políticos para pasar a ser los bebés a quienes cuidan y educan como maestroscuelas cabrones? A ESTO nos referimos...

Anteproyecto de la Ley Mordaza (aprobado por el gobierno este viernes).